Cataluña

Cataluña es una comunidad autónoma de España situada en el noreste de la Península Ibérica, en la frontera con Francia.

Está formada por las provincias de Lérida, Tarragona, Gerona y Barcelona y su territorio engloba paisajes de gran valor, tanto costeros como montañosos.

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Barcelona

Barcelona es la capital de Cataluña y una de las ciudades más espectaculares de Europa que habría que visitar, al menos, una vez en la vida.

Esconde joyas reconocidas a nivel mundial como la basílica de la Sagrada Familia, diseñada por Gaudí y que aún no está terminada.

De hecho, la Sagrada Familia es uno de los sitios que recomendamos en nuestra Guía de lugares que ver en Barcelona.

Al cabo del año, Barcelona recibe millones de turistas procedentes de todas partes del mundo, dispuestos a descubrir esta ciudad que, a lo largo de su historia, ha albergado dos Exposiciones Universales y unos Juegos Olímpicos.

La Rambla de Barcelona, el Park Güell o pasear por el Barrio Gótico son tres de las principales atracciones de la ciudad condal.


La Costa de Cataluña

Como decíamos al principio, una de las formas en las que la naturaleza se traduce en un paisaje alucinante en Cataluña es en la costa.

Bañada por el mar Mediterráneo, Cataluña cuenta con 580 kilómetros de costa y, a lo largo de la misma, podrás encontrar playas de todo tipo.

En la zona más al sur hace frontera con la Comunidad Valenciana y, al norte, las playas se mezclan con las montañas de los Pirineos, llegando a la frontera con Francia.

De hecho, aquí es donde terminó nuestra Ruta Transpirenaica en Furgo.

Si empezamos de sur a norte, casi en la frontera con la Comunidad Valenciana, encontramos las playas de Tarragona, también conocidas como la Costa Dorada.

Las playas de la Costa Dorada se caracterizan por ser playas largas y de arena fina, ideales para pasar unos días con niños en verano, pero también es un destino elegido por parejas y grupos de amigos.

Cabe destacar de esta zona las playas de Cambrils y Salou, destino de turismo nacional e internacional durante muchas décadas.

Al norte de la Costa Dorada encontrarás el Parque Natural del Delta del Ebro, lugar donde desemboca el río Ebro, una de las mayores zonas húmedas de España y de todo el Mediterráneo.

Los campos de arroz y las zonas protegidas para las aves hacen que este rincón de Cataluña tenga un encanto especial y sea muy distinto al resto de playas de la comunidad.

Es un destino elegido por familias y parejas que buscan tranquilidad y naturaleza en medio de todo el bullicio del verano en Cataluña y, como no podría ser de otra forma, también es un destino elegido por furgoneteros para pasar unos días.

Se puede visitar el Centro de Interpretación del Delta del Ebro que se encuentra en la localidad de Balsa de la Encanyissada donde encontrarás más información.

Siguiendo hacia el norte, por encima del Delta del Ebro, encontrarás las Costas del Garraf, una pequeña parte de la costa que se distingue de las que hemos visto hasta ahora por ser una zona con un relieve recortado que esconde pequeñas calas y acantilados muy bonitos.

Al norte en el mapa de las Costas del Garraf entrarás ya en la conocida como Costa del Maresme, una de las mejores zonas de playa del Mediterráneo según muchos.

Algunas de las poblaciones más conocidas de la Costa del Maresme son Mataró y Calella, y se trata de playas con un relieve suave y arenoso.

Dejando atrás las playas del Maresme, nos adentramos de lleno en la Costa Brava, para nosotros uno de los lugares más bonitos de toda Cataluña.

Si estás pensando en un destino de playa para tus próximas vacaciones, la Costa Brava debería estar entre tus opciones.

Empieza en el pueblo de Blanes, donde las playas arenosas y suaves del Maresme empiezan a convertirse en calas salpicadas por pinos, convirtiendo la costa en una zona de aspecto más salvaje.

Cadaqués, Begur o Empuriabrava son solo tres de los numerosos pueblos con encanto que te dejarán boquiabierto a tu paso por las playas de la Costa Brava.

El paraje natural más conocido de la Costa Brava es el Cap de Creus, aunque debes saber que el acceso a esta parte está restringido en temporada alta y no se puede circular por dentro del parque sin un permiso específico.

La costa catalana termina en los Pirineos, haciendo frontera con Francia.


La montaña de Cataluña

Gracias al relieve de la comunidad catalana, en unos pocos kilómetros puedes pasar de playas de arena fina a estar subiendo una de las zonas más montañosas de la Península Ibérica: los Pirineos.

Las montañas de Cataluña cuentan con una altura media de 700 metros, llegando a superar los 3000 metros en algunos picos de los Pirineos.

Para llegar a esta zona montañosa, hay que visitar las comarcas del Pallars, la Alta Ribagorça y la Vall d’Aran, regiones interiores en las que la naturaleza toma total protagonismo.

Una de las zonas más importantes de es el Parque Nacional de Sant Maurici – Aigüestortes, en el que encontrarás lagos turquesas de alta montaña haciéndose hueco entre los macizos moldeados por la glaciación.

Sin duda, las montañas catalanas son un destino increíble para los amantes del esquí en invierno y para los amantes del senderismo, las excursiones o la bicicleta de montaña en verano.

El deshielo convierte los paisajes en lugares mágicos que parecen haber salido directamente de un cuento de hadas.

Cascadas, ríos, saltos de agua, lagos para bañarse con agua azul turquesa (fría, eso sí), es un sitio que deberías conocer si te gusta la naturaleza.

Pueblos con encanto de Cataluña

Cataluña es una comunidad salpicada de numerosos pueblos con encanto.

Pueblos medievales en los que parece que el tiempo se ha detenido, como Castelló d’Empúries o Besalú, son un destino ideal para pasar unas vacaciones tranquilas, paseando por las calles de su centro histórico.

Encontrarás castillos medievales y callejuelas en las que parecerá que te va a salir un caballero y una princesa en cualquiera de las esquinas.

Perelada, Vic y Santa Pau son otro ejemplo de estos pueblos medievales a los que nos referimos.

Sin duda, lo mejor para descubrir estos pueblos medievales en Cataluña es hacer una ruta en coche, furgo o moto por la provincia de Gerona (o Girona, en catalán), porque esconde muchos rincones espectaculares.

La zona volcánica de la Garrotxa, también en Gerona, es un buen reducto de pueblos con encanto, además de guardar unos paisajes volcánicos espectaculares, en los que todavía se pueden distinguir los cráteres y los restos de los volcanes de la zona.

La Garrotxa es un buen destino para visitar con niños.